14 / 04 / 1984

Me doy cuenta de que el blog ha adquirido vida propia. Se está escribiendo solo. He pasado de contaros aventuras a compartir experiencias y emociones personales. Entended lo que os cuento como mi opinión subjetiva acerca de las enseñanzas budistas, por favor. No quiero parecer dogmático ni egocéntrico. Os cuento mi versión íntima de lo que estoy viviendo. No pretendo, en ningún caso, que parezca que relato una verdad absoluta.

El motivo por el que decidí empezar este viaje, era encontrar trabajo en Tailandia. Lo he encontrado. Pero ha resultado no ser lo que me imaginaba. Se trata de un trabajo interno con el que desarrollarme. Después de los pasos que he dado, mis siguientes objetivos son:

– conseguir estar atento (presente) el mayor tiempo posible, hasta en las acciones menos extraordinarias,

– ser ecuánime, es decir, no juzgar ninguna situación que se plantee ya que la realidad es la que es,

– ser compasivo conmigo mismo, o sea, aceptar que esto llevará un tiempo y que es una de las tareas más complicadas a las que me he enfrentado jamás

Después de este paréntesis, vuelvo a mi historia donde la dejé. Como ya os dije en mi última entrada, incluimos un nuevo miembro al equipo después del curso. Al salir del centro paramos en un mercado local a dar una vuelta y comer algo. La gente nos miraba atónita. Debíamos ser los primeros turistas que paseaban por Intako en años y éramos seis personas, nada más y nada menos. Nos subimos al techo de un Pick Up y nos dirigimos hacia nuestro nuevo destino: el pueblo más cercano a la »Golden Rock» (para más información pinchad aquí).

En este momento del viaje se produjo una situación bastante divertida y peligrosa, en cierto modo. Nadie supo nunca el nombre del pueblo ni del hotel donde estábamos alojados. ¿Os imagináis qué habría pasado si todos o alguno de nosotros llega a perderse por ahí? Bueno… en realidad, nada tan tremendo. El único problema habría sido cómo decirle a un birmano que te lleve al pueblo más cercano de la Golden Rock. Al intentar decírselo, igual te lleva a la misma roca. Lo busqué mientras escribía el post: era Kinpun.

Sigo. El día de la visita tuvimos un nuevo miembro en el grupo que conocimos en el camión que nos llevó a la falda de la montaña. Una publicista australiana llamada Anna (36). Pasamos un día muy intenso. Recorrimos un largo camino a pie hasta la roca bajo un sol abrasador, nos sacamos miles de fotos, meditamos a la sombra del monumento y reímos muchísimo.

Al día siguiente, después de una meditación en grupo, despedimos a Mike y Anna. Sentí un poco de tristeza, pero en seguida me di cuenta y, conscientemente, decidí no dejarme llevar por ella. He vivido grandes momentos con ellos, pero me quedan muchos más por delante así que no quiero quedarme atascado en ellos y perderme lo que tiene que venir (un claro ejemplo de la ley de la naturaleza, ¿no os parece?).

El Meditation Team se dirigía a su nuevo destino: el templo budista de Pa’Auk Tawya, a 15km de Mawlamyine. Aquí es donde os he escrito los últimos 3 posts y donde el grupo se separará. Robert se marcha el día 3 de abril, Markus se ordenará monje en unos días y es probable que se quede varios años por aquí, Cris y Matt no tienen fecha de regreso prevista, y yo, sinceramente, no tengo ni idea. Quizás alargue mi visado de meditación, que expira el próximo 4 de junio, para seguir aprendiendo aquí, o quizás me vaya antes. Aparece, de nuevo, un gran ejercicio para mí. Reconozco que he generado apego hacia ellos y que necesitaré estar observando constantemente mis pensamientos estos próximos días.

Este sitio parece una universidad de meditación. Hay unos 700 monjes y faltan unos 200 más, que están de retiro y volverán en unos días (y eso en la estación calurosa; parece ser que en la estación de lluvias hay más todavía). Aquí se enseña la doctrina de Buddha al pie de la letra y el horario de meditación es algo más relajado que en el curso Goenka: siete horas y media de »sitting meditation» y una de »walking meditation» diarias. Ahora, madrugamos todavía más. Nos levantamos a las 03.30 y la primera meditación de hora y media es a las 04.00.

Debo confesar que no todo fue bonito al llegar. En cuanto entramos, sentí vértigo. Creo que tiene que ver con la energía de este sitio, ya que el miedo y la frustración casi se apoderan de mí. Por suerte, tengo a mis compañeros de viaje para apoyarme en ellos. Al explicarles mis sensaciones y recibir sus opiniones al respecto me convertí en observador. Mi identificación con ellas se evapora suavemente. Creo que voy a gozar y aprender mucho estas próximas semanas. Ya veremos.

Por último, deciros que he decidio alargar mi viaje. He cambiado la fecha de regreso a Barcelona para el 22-23 de diciembre. Aun no tengo decidido mi próximo paso, viendo cómo ha ido cambiando todo en las últimas semanas es difícil de anticipar. Ya os seguiré contando.

En este día cumplo 29 años (programé este post el día 5 de abril). La primera vez lejos de familia y amigos, y celebrándolo en un monasterio budista… Difícil de predecir hace unos meses, está resultando ser más que interesante.

Aquí estoy yo tapándome lo máximo posible del sol con un turbante improvisado y «Tanaka», una crema local:

3 comentarios
  1. Martine Dice:

    Marc! Bonjour!!
    Eh oui c’est la première fois que tu passes ton anniversaire loin de nous, et si loin …. Je pense à toi tendrement. Je te souhaite un très joyeux anniversaire et de passer une bien belle journée! Je sais que tu es heureux!
    Le récit de ces jours de méditation est si dur …. trop de souffrance physique et émotionnelle. Heureusement que maintenant, à priori le rythme est moins intense. Prends soin de toi !!!
    Des baisers pleins d’amour
    Mam

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